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LA PINOCHADA Y LA PINGADA DEL MAYO.

El día 14 de agosto comienzan las fiestas de Vinuesa en honor a Nuestra Señora del Pino y San Roque con la Pingada del Mayo, que no es otra cosa que un esbelto tronco de pino, símbolo de fertilida. Uno se pinga en la Plaza Mayor y otro delante de la Ermita de La Soledad. Al anochecer se realiza la "ofrenda de la vela" con una procesión que se dirige a la iglesia parroquial, y en la que participan los fieles visontinos. Los más destacados son la Mayordoma, que porta la vela encendida, y los dos hombres que la acompañan, uno a cada lado, con velones de aceite. Ya en la iglesia, la Mayordoma ofrece a la patrona la vela en nombre del pueblo, mientras dos mozos alumbran la puerta.

Pero el acto central de estas fiestas es La Pinochada el día 16 cuando los habitantes de Vinuesa rememoran la batalla en la que ganaron a la que hoy es su patrona, la Virgen del Pino. El origen de esta festividad se remonta a la Edad Media y hace mención a una disputa entre Vinuesa y Covaleda por la posesión de la imagen de la Virgen aparecida sobre un pino, sito en terreno visontino, pero cuyas ramas se adentraban en tierra de Covaleda. Se desató una lucha entre los hombres de ambas villas y ante el empuje de los de Covaleda, acudieron las mujeres de Vinuesa portando como armas los pinochos. Con esta nueva tropa, los de Vinuesa vencieron   y  tomando solemnemente posesión de la valiosa imagen de la Virgen que, desde aquel día, se conserva y se venera en la parroquia de la villa.

En este acto, que se desarrolla en la Plaza Mayor, en torno al Mayo, los hombres agrupados en la cofradía de San Roque y separados en casados y solteros, realizan una danza  en la que organizados como una hueste militar, simulan batallar como hicieron contra los habitantes de Covaleda. Mientras tanto, Casadas y solteras toman posiciones en la plaza. Al poco rompen filas y se arrojan, pinocho en ristre, sobre los hombres con lo que los "pinochazos" van cayendo sobre sus espaldas. Es tradición que al recibir el castigo, la dama diga al caballero: "¡De hoy en un año!", a lo cual éste responde "¡Gracias!". Así los visontinos agradecen el arrojo de sus mujeres que ganaron para la villa la imagen de Nuestra Señora del Pino.